Dos días. Es lo que le dedicamos a Quito y, mirando atrás, fue suficiente para ver lo esencial sin ir corriendo: un día entero para el centro histórico y otro para la Mitad del Mundo, el Teleférico y el norte de la ciudad. Si solo tenéis un fin de semana, se puede, y aquí os contamos cómo lo hicimos nosotros.
Aunque soy ecuatoriano, siempre he visitado Quito por competiciones de atletismos y he podido conocer mucho pero nunca a manera de turista como ahora. Esta vez quisimos hacerlo sobre todo con calma, y enseñársela a Karyna como se merece. Nos alojamos en el norte, cerca del Parque La Carolina, una zona más moderna, tranquila y muy bien conectada con el centro de la ciudad, esto gracias al metro que ayuda mucho a la movilidad de la ciudad.
Lo que no esperábamos es que una ciudad a 2.850 metros nos fuera a tener todo el fin de semana mirando hacia arriba: cúpulas, torres, volcanes y un teleférico que te sube casi a los 4.000.
📋 Qué vas a encontrar en este post
Cómo llegar del norte al centro histórico de Quito en metro
Plaza San Francisco, su iglesia y la Capilla de Cantuña
La calle La Ronda y El Panecillo
Plaza Grande, Carondelet y el helado de paila
La Compañía de Jesús y las casas patrimoniales
Un café con vistas a la Plaza San Francisco
Basílica del Voto Nacional: subir a las torres
Teleférico de Quito
Mitad del Mundo
Parque La Carolina y el Jardín Botánico
Consejos de Pedro y Karyna
Preguntas frecuentes
Cómo llegar del norte al centro histórico de Quito en metro
El primer día lo dedicamos entero al centro histórico. Desde La Carolina cogimos el metro, que es lo mejor que le ha pasado a Quito en años: la estación de San Francisco te deja literalmente en la plaza. Cuesta 0,45 dólares y en un ratito estás en pleno casco colonial, sin tráfico y sin pelearte con taxis.
Salir del metro y encontrarte de golpe con la Plaza San Francisco es de esas entradas que no se olvidan.
Esta plaza sin duda es una de las más icónicas de la ciudad y que hoy en día tiene mucha vida porque además de la iglesia de San Francisco está rodeada de hoteles increíbles y de muchas cafeterías y comercios. Además tienes una vista del panecillo única.
Plaza San Francisco, su iglesia y la Capilla de Cantuña
La plaza es enorme, empedrada, con la iglesia de San Francisco presidiéndolo todo y el Pichincha asomando detrás. Es uno de los conjuntos coloniales más antiguos de América, y se nota: entrar a la iglesia es pasar de la luz de la calle a un interior lleno de dorados y madera tallada que cuesta asimilar.
Justo al lado está la Capilla de Cantuña, y aquí viene la historia que más nos gustó del día. Cuenta la leyenda que a Cantuña le encargaron construir el atrio de San Francisco en un plazo imposible. Desesperado, hizo un pacto con el diablo: el atrio a cambio de su alma. El diablo cumplió, pero Cantuña escondió una piedra antes de que terminaran. Como faltaba una, el trato quedó roto y salvó el alma.
Dicen que esa piedra todavía falta. Nosotros no la encontramos, pero tampoco buscamos mucho. Aquí abajo te dejamos la ubicación.
La calle La Ronda y El Panecillo
Desde San Francisco bajamos hasta La Ronda, una calle estrecha, empedrada y llena de balcones con flores. De día está tranquila, con tiendas de artesanía y cafés pequeños. Por la noche cambia por completo: música, canelazo y bastante más ambiente, muchos dicen que puede ser insegura pero nosotros no tuvimos ninguna situación incómoda porque ahora hay mucha vida y vigilancia, sin embargo, como siempre debes estar muy atento.
Por el camino vimos El Panecillo desde lejos, con la Virgen de Quito vigilando la ciudad desde lo alto. No subimos. Si queréis hacerlo, id en taxi y no andando por las escaleras: es de las pocas recomendaciones de seguridad que todo quiteño os va a repetir.
Plaza Grande, Carondelet y el helado de paila
La Plaza Grande es el corazón político de Ecuador. A un lado está el Palacio de Carondelet, la sede del Gobierno, y al otro la Catedral Metropolitana. Siempre hay gente sentada en los bancos, limpiabotas trabajando y algún que otro grupo de jubilados arreglando el país en voz alta lol. Es un lugar que tiene tantos estímulos que es imprescindible que vayas en tu visita a la capital de los ecuatorianos.
Aquí paramos para algo que no podía faltar: un helado de paila. Se hace a la antigua, batiendo jugo de fruta en una paila de bronce sobre hielo con sal hasta que coge textura. Sale más ligero que un helado normal, casi como un sorbete, y con sabores como mora, naranjilla o guanábana. Karyna repitió porque le encantó como se prepara y su sabor, no podía no gustarle.
La Compañía de Jesús y las casas patrimoniales
A pocos pasos de Carondelet, por la calle García Moreno, está la iglesia de La Compañía de Jesús, la de los jesuitas. Por fuera ya impresiona, pero por dentro está cubierta de pan de oro de arriba abajo. Es de esos sitios donde te quedas un rato en silencio sin saber muy bien dónde mirar. Ya la había visitado algunas veces porque me formé en un colegio jesuita entonces quería que Karyna la conozca.
Ojo, que se paga entrada y no se pueden hacer fotos dentro. Esta os la tendréis que quedar en la memoria.
Después nos metimos en varias de las casas patrimoniales del centro: casonas coloniales con patios interiores que hoy son restaurantes, tiendas y cafeterías. Merece la pena asomarse aunque no vayáis a comer, porque los patios son preciosos y nadie os va a echar por mirar.
📍 La Compañía de Jesús en Google Maps
Un café con vistas a la Plaza San Francisco
Por la tarde, ya con las piernas pidiendo tregua, buscamos una cafetería con vistas a la Plaza San Francisco. Fue de los mejores ratos del viaje. Desde arriba la plaza se ve entera, con la iglesia de frente y la luz de la tarde cayendo sobre las piedras.
La cafetería que visitamos esta vez se llama Numen.
Si hacéis el centro histórico en un día, guardad este momento para el final. Os lo vais a agradecer.
Basílica del Voto Nacional: subir a las torres
La Basílica del Voto Nacional es la iglesia neogótica más grande de América, y aun así lo que más nos llamó la atención fueron las gárgolas. En vez de monstruos, aquí hay tortugas, iguanas y armadillos, animales de Ecuador y de las Galápagos asomándose desde la fachada, sin duda esto es una de las cosas que hace únicas a esta basílica.
Lo mejor es subir a las torres. La última parte es una escalera casi vertical y bastante estrecha, así que si tenéis vértigo pensáoslo dos veces. Pero las vistas de Quito desde arriba, con el centro histórico a vuestros pies y El Panecillo de frente, valen cada escalón.
Teleférico de Quito
El segundo día empezamos subiendo al Teleférico, en las faldas del volcán Pichincha. La cabina te sube desde unos 2.950 metros hasta casi 3.950, y desde arriba se ve Quito entera estirada entre montañas, una ciudad larguísima que parece no acabar nunca.
Arriba hace frío de verdad y el aire pesa. Caminamos un poco por los senderos, pero sin prisa: a esa altura cualquier cuesta se hace el doble de larga. Si hay suerte y está despejado, se ven los volcanes de alrededor. Además hay caballos que en lo personal no nos gusta que se utilicen animales para recorrer la montaña y también un restaurante para tomar un descanso y recuperar las energías.
Id por la mañana. Por la tarde suelen entrar las nubes y os podéis quedar viendo un muro blanco.
📍 Teleférico de Quito en Google Maps
Mitad del Mundo
No se puede ir a Quito y no pisar la línea del ecuador. La Ciudad Mitad del Mundo está a unos 26 kilómetros al norte de la ciudad, con el monumento de 30 metros y la famosa línea amarilla donde todo el mundo se hace la foto con un pie en cada hemisferio. Nosotros también, claro.
El dato curioso: con las mediciones GPS modernas se sabe que la línea real del ecuador no pasa exactamente por el monumento, sino a unos metros. Da igual. La foto sale igual de bien y el complejo tiene museos y exposiciones sobre la misión geodésica francesa que vino a medir la Tierra en el siglo XVIII.
Además puedes hacer las típicas actividades como la de “parar” el huevo en la mitad el mundo, subir el monumento donde internamente hay mucha información y también degustar de mucha comida típica en la variedad de restaurantes que hay en el complejo.
Parque La Carolina y el Jardín Botánico
Cerramos el fin de semana cerca de casa, en el Parque La Carolina. Es el gran pulmón del norte de Quito: gente corriendo, familias, partidos de fútbol improvisados y ese ambiente de domingo que tanto nos gusta.
Dentro del parque está el Jardín Botánico de Quito, y fue una sorpresa. Tiene la mayor colección de orquídeas del país, invernaderos y una representación de los ecosistemas de Ecuador, del páramo a la Amazonía, en un espacio que se recorre tranquilamente en una hora y pico. Después de dos días de iglesias y piedra, un poco de verde nos vino perfecto.
Fue la mejor forma de despedirnos de Quito.
💡 Consejos de Pedro y Karyna
🏨 Dónde alojarse Nosotros nos quedamos en el norte, cerca del Parque La Carolina, y lo recomendamos: es una zona tranquila, con restaurantes y supermercados, y a pocos minutos del centro en metro. Si preferís dormir en pleno casco histórico, tiene su encanto, pero por la noche se queda bastante vacío.
🚇 Moveos en metro Una sola línea que conecta el norte con el centro histórico por 0,45 dólares. Para la Mitad del Mundo y el Teleférico, lo más cómodo es taxi o Uber.
🏔️ Cuidado con la altura Quito está a 2.850 metros y el Teleférico os sube a casi 4.000. El primer día tomáoslo con calma, bebed mucha agua y no programéis las subidas fuertes nada más aterrizar.
🌦️ Ropa por capas En Quito dicen que hay cuatro estaciones en un mismo día, y es verdad. Sol fuerte a mediodía, frío por la mañana y lluvia casi segura por la tarde. Chaqueta ligera y paraguas siempre en la mochila.
🛡️ Seguridad El centro histórico de día es tranquilo y está lleno de policía turística, pero cuidado con el móvil en las zonas con mucha gente. Al Panecillo, siempre en taxi.
💵 Llevad efectivo Ecuador usa el dólar. En las entradas de las iglesias, los puestos de helado y las tiendas pequeñas, mejor billetes pequeños.
❓ Preguntas frecuentes
¿Cuántos días se necesitan para conocer Quito? Con 2 días se ve lo esencial: uno para el centro histórico y otro para la Mitad del Mundo, el Teleférico y el norte. Si queréis añadir excursiones como Mindo, Otavalo o el Cotopaxi, calculad al menos 3 o 4.
¿Cómo llegar a la Mitad del Mundo desde Quito? Lo más cómodo es taxi o Uber, en unos 40-60 minutos según el tráfico. En transporte público hay buses desde La Ofelia, en el norte de la ciudad, con dirección Mitad del Mundo o San Antonio de Pichincha. La entrada general cuesta unos 5 dólares.
¿Cuánto cuesta el Teleférico de Quito? La entrada para extranjeros cuesta 9 dólares ida y vuelta (5,25 con cédula ecuatoriana). Abre todos los días, entre semana desde las 10:00 y los fines de semana desde las 8:00.
¿Es seguro el centro histórico de Quito? De día, sí, con las precauciones normales de cualquier ciudad grande: el móvil a buen recaudo y la mochila delante en zonas con mucha gente. Al Panecillo es mejor subir en taxi y no andando.
¿Cuánto cuesta subir a la Basílica del Voto Nacional? La entrada a las torres cuesta unos 3 dólares para extranjeros y la nave, unos 2. Calculad una hora y media para verla con calma, y subid temprano para tener más opciones de cielo despejado.
¿Qué es el helado de paila? Es el helado tradicional de Quito, hecho batiendo jugo de fruta en una paila de bronce sobre hielo con sal. Queda más ligero que un helado normal, casi como un sorbete. Los sabores típicos son mora, naranjilla y guanábana.
👉 Si esto os ha servido para planear el viaje, seguidnos en Instagram (@pedroandkaryna) o TikTok (@karynandpedro), que ahí subimos el detrás de cámaras de Quito y del resto de la ruta por Ecuador antes de que llegue al blog. Y si seguís viaje hacia el sur, tenéis nuestras 8 cosas que hacer en Cuenca y la ruta de Cuenca, la Amazonía y el Quilotoa en 6 días.
¿Habéis estado en Quito? ¿Hay algún rincón que se nos escapó y que añadiríais para la próxima? Contádnoslo en los comentarios 👇