Costa Brava en 3 días: de Blanes a Cadaqués pasando por los rincones de película.
La Costa Brava, playas cristalinas, pueblitos increíbles y paisajes de película literal. Teníamos muchas ganas de este viaje porque habíamos visto durante mucho tiempo fotos y videos de lugares que son icónicos así que decidimos hacer esta escapada en pleno verano.
Nosotros salimos desde Valencia el viernes temprano, porque el viaje es largo y pues nos tocaba aprovechar al máximo el finde. Como resumen os podemos decir que hay un jardín que flota sobre el Mediterráneo en Blanes, una muralla medieval que te deja sin palabras en Tossa, calas escondidas en Begur y las calles blancas de Cadaqués llenas de arte (y mucho turismo), además una parada no planificada que sin duda hizo este viaje más especial aún, os lo contamos al final.
Eso fue nuestro agosto: Valencia–Costa Brava en coche, tres días, y una ruta que nos ha dejado con muchas ganas de volver.
Si tienes el verano sin plan todavía, toma nota.
Día 1: Uno de los jardines más bonitos del mundo está en Blanes
Salimos de Valencia a las 7 de la mañana. Cuatro horas y media de carretera pero que con las vistas de la costa ya merecía la pena. La primera parada fue el Jardín Botánico Marimurtra, en Blanes, y ya de entrada nos pusimos en modo "wow, qué bonito y extravagante".
Marimurtra está encaramado sobre los acantilados al norte de la ciudad. Lo fundó Carl Faust, un empresario alemán que llegó a Cataluña a finales del siglo XIX y decidió gastarse su fortuna en un sueño: traer plantas de los cinco continentes y plantarlas sobre el Mediterráneo. El resultado son más de 4.000 especies repartidas en un terreno gigante con el mar siempre de fondo.
El punto más fotogénico es el Templet de Linné, una especie de pequeño templo clásico asomado al acantilado que parece flotar sobre el agua. Cuando lo ves en persona entiendes por qué la gente lo tiene en el fondo de pantalla. La entrada ronda los 10-12 euros por persona, tardáis entre hora y media y dos horas si os paráis a mirar bien, que merece mucho la pena.
Además de este punto para la foto icónica (no la hicimos porque había mucha gente) hay muchos otros sitios bonitos en el jardín y muy fotogénicos. También tiene un bar donde podéis comprar algo de comer y beber, en verano necesitaréis hacer una pausa.
Desde Blanes tiramos hacia Tossa de Mar, 30 minutos más al norte. Almorzamos en el centro histórico y por la tarde nos fuimos a recorrer la muralla medieval. Aquí sí que no lo esperábamos: es la única ciudad medieval amurallada de toda la costa catalana. Del siglo XIII, siete torres circulares, el mar golpeando las rocas y las callejuelas con puertas y jardines verticales encantadores. Llegamos justo antes de que cayera el sol así que tuvimos una vista del atardecer muy bonita para acabar este primer día que ya nos dejó encantados.
Cenamos en L'Espai, con reserva previa, la comida y atención estuvo espectacular así que lo recomendamos sin duda. Para terminar el día nos alojamos esa noche en el Hotel La Carolina en Lloret de Mar.
Ojo, en Tossa aparcar puede ser una tortura por la cantidad de gente en temporada alta.
Día 2: Begur, Cala Sa Tuna y el Camí de Ronda
Desayuno en el hotel, check-out y parada técnica en Beanywood Café en Platja d'Aro. Teníamos mucho hype porque vemos mucho a Clavero en Youtube pero sin duda nuestra experiencia fue decepcionante. Los precios no son económicos y el matcha latte lo sacaron de una botella de plástico grande, ni siquiera lo preparan al instante.
Después fuimos a nuestro siguiente destino. Begur fue la revelación del viaje. Un pueblo en lo alto de una colina, con el castillo en ruinas mirando al horizonte y las calles del casco antiguo perfectas para perderse sin rumbo. No tiene la fama de Cadaqués ni el tirón turístico de Tossa, pero tiene algo que los otros no tienen: tranquilidad real, incluso en agosto.
Hacer la ruta a 40 grados casi no lo recomendamos pero si queréis tener una vista global subir al castillo está bien. Lo que sí, aquí hay mucho parking y opciones para comer, nosotros paramos en su plaza central en un bar de tapas y pintxos.
Después bajamos a Cala Sa Tuna y ahí fue cuando entendimos por qué la Costa Brava tiene la fama que tiene. Agua turquesa, barquitas en la orilla, una docena de casas alrededor. Nos bañamos, dejamos pasar el calor del mediodía y luego hicimos el tramo del Camí de Ronda entre Sa Tuna y Aiguafreda. Son 15-20 minutos por trayecto, muy fácil, con vistas al mar en todo momento y pequeñas calas que van apareciendo entre las rocas. Este sendero costero une gran parte de la Costa Brava y si tuviéramos más días habríamos seguido caminando mucho más. Aquí podréis sacar fotos muy chulas pero tened en cuenta que siempre habrá gente por lo bonito del sitio.
Al final de la tarde nos acercamos a ver Aiguablava desde el mirador. El agua en ese punto tiene un azul más oscuro sin la luz del sol pero que sigue siendo espectacular.
Esa noche nos alojamos en el Hotel Mas Palou en Roses, cerca de nuestro próximo destino. Cenamos en el hotel y descansamos después de otro día largo, cansado pero con buenos recuerdos.
Día 3: Cadaqués, Peratallada y la vuelta a casa
Salimos de Roses después del desayuno y un baño rápido en la piscina del hotel. Cadaqués está a 50 minutos de curvas. La carretera ya avisa de lo que te espera: estrecha, serpenteante, nos recuerda a nuestro viaje a Dolomitas (tenéis el blog aquí mismo). Aparcar dentro del pueblo en agosto es prácticamente imposible, así que dejad el coche en el parking Saba a la entrada y seguid a pie. Diez minutos andando y estáis en el centro, sin el estrés de buscar sitio entre las calles. En temporada alta id muy temprano o debéis estar dispuestos a dejar el coche en las diferentes colinas.
Cadaqués tiene calles tan blancas que duele mirarlas a pleno sol de agosto, esto es tal cual. Casas encaladas, puertas azules, pavimento de piedras que los propios marineros fueron recogiendo en la orilla durante generaciones. Tiene esa cosa que tienen muy pocos sitios: que aunque vayas en verano, en cuanto te metes dos calles hacia el interior ya reconoces la fama de este pueblo, uno de los más bonitos de España.
Comimos en Casa Nun, reserva previa a las 13:30. Comimos una paella, ambiente íntimo, exactamente el tipo de sitio que buscáis cuando queréis comer bien, aunque el arroz no nos convenció del todo.
Por la tarde paseamos por el paseo marítimo hasta el mirador de Pujada des Pianc, que es el que de verdad merece la foto: el pueblo blanco entero, la bahía con los barcos, la iglesia de Santa María arriba. Llegar con el calor puede ser agotador pero os recomendamos parar entre sus calles, haceros fotos y disfrutar del encanto del pueblo en general.
Una curiosidad que nos pareció fascinante: durante siglos Cadaqués estuvo prácticamente incomunicado por tierra, rodeado de montañas, más conectado con el mar que con el resto de Cataluña. Dalí, Miró, Chagall y Picasso acabaron todos pasando por aquí. El aislamiento tenía algo magnético. Y aún hoy, cuando llegas después de esas curvas, lo entiendes.
Por el poco tiempo que tuvimos no nos dio tiempo de visitar la Casa Museo de Salvador Dalí, si os gusta el arte no os lo saltéis.
El regreso desde Cadaqués a Valencia era un viaje que no queríamos hacer, por lo largo que es y porque dejábamos atrás todos estos sitios, sin embargo de paso encontramos un pueblo que fue el broche de oro final a esta escapada veraniega.
Peratallada: el pueblo de película que se nos coló en la ruta
De camino a Valencia nos desviamos a Peratallada, y mira que el nombre ya lo dice todo: literalmente tallado en piedra. Las casas, las calles, las escaleras, todo es roca viva esculpida durante siglos. Es de esos sitios que ves y te preguntas si estás en un pueblo o en un decorado de película medieval, porque parece imposible que algo así exista de verdad.
Recorrerlo es muy fácil, en 45 minutos lo tienes visto entero, con sus callejuelas, sus restaurantes con terraza y esa calma de pueblo que no ha intentado modernizarse para gustar a nadie. Y si os gustan los helados, aquí está uno de los mejores según Jordi Roca. Habrá cola, eso depende de cada uno, pero nosotros lo consideramos parte del plan.
Desde Peratallada retomamos el camino a Valencia con la sensación de haber apretado muy bien esos tres días.
💡 Consejos de Pedro y Karyna
🚗 El coche es imprescindible Sin coche la Costa Brava es otro destino. Begur, Cala Sa Tuna, el Camí de Ronda, Cadaqués, Peratallada, nada de esto tiene transporte público decente. Reservad con antelación, en agosto hay mucha demanda y los precios suben si esperáis al último momento.
🅿️ El tema del aparcamiento En Tossa y Begur hay zonas de pago pero se encuentra sitio si llegáis antes de las 10. En Cadaqués en agosto es otro nivel: id directamente al parking Saba a la entrada del pueblo y olvidaos de buscar en el casco histórico, a veces ni siquiera hay acceso.
🏨 Dónde alojarse Nosotros dividimos el viaje entre Lloret de Mar y Roses. Si podéis, quedaos una noche en Begur o en el mismo Cadaqués: son destinos que cambian completamente cuando bajan los turistas de día.
🍽️ Reservad siempre L'Espai en Tossa y Casa Nun en Cadaqués requieren reserva en verano. No dejéis la cena para improvisar en agosto en la Costa Brava.
🌊 Las calas Cala Sa Tuna en Begur es nuestra favorita del viaje: pequeña, tranquila y sin el jaleo de las más conocidas. Id antes del mediodía o después de las 17:00 para evitar el pico.
🏰 No os saltéis Peratallada Si volvéis hacia el sur desde Cadaqués, está de camino y merece la parada aunque sea de una hora. Pueblo medieval tallado en piedra, callejuelas preciosas y el helado de Jordi Roca como excusa perfecta. Sin más.
📅 Cuándo ir Nosotros fuimos a mediados de agosto y fue muy disfrutable. Si podéis elegir, junio o septiembre son perfectos: el agua sigue templada, hay mucho menos gente y encontráis aparcamiento sin dramas.
¿Habéis estado en la Costa Brava? ¿Tenéis alguna cala o pueblo que se nos haya escapado? Dejádnoslo en los comentarios, tenemos muchas ganas de volver y la lista de pendientes no para de crecer. 👇